Si se nos dijera que somos casi unos románticos, que somos unos idealistas inveterados, que estamos pensando en cosas imposibles, nosotros tenemos que contestar, una y mil veces que sí, que sí se puede.
La vida de un solo ser humano vale un millón de veces más que toda la propiedad del hombre más rico de la tierra.
Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad.
Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.
Todos los días la gente se arregla el cabello, ¿por qué no el corazón?
Muchos me definiran de aventurero y lo soy, mas de una forma diferente, de aquellos que arriesgan la piel para demostrar las propias nerdades.